
Javiera Lyon, psicóloga de la Universidad del Desarrollo, ha construido una trayectoria profesional vinculada a la gestión de personas, el liderazgo y el desarrollo organizacional. A lo largo de su carrera ha trabajado en industrias tan diversas como banca, consumo masivo, tecnología, minería, energía, startups y retail, experiencias que le han permitido conocer distintas culturas organizacionales y comprender cómo las personas pueden contribuir a movilizar la estrategia de una organización.
Actualmente se desempeña como gerente de personas de Líder, marca de Walmart Chile, desde donde participa en los principales desafíos vinculados al talento, la cultura y el desarrollo de los equipos.
Para Javiera, una de las riquezas de trabajar en Recursos Humanos ha sido precisamente la posibilidad de conocer realidades muy distintas. “He estado en banca, consumo masivo, tecnología, minería, energía y ahora retail. Lo encuentro súper entretenido”, comenta. Cada una de esas experiencias le ha entregado aprendizajes diferentes y ha reforzado una convicción que ha acompañado buena parte de su carrera: para comprender a las personas también es necesario entender el negocio, su contexto y los desafíos que enfrenta.
Su llegada a la psicología no fue un camino completamente planificado. Inicialmente pensó en estudiar medicina, pero durante el bachillerato comenzó a explorar otras alternativas. Fue a través de un amigo que conoció más de cerca psicología y decidió tomar un camino que terminaría definiendo su desarrollo profesional. En un comienzo se imaginó trabajando en el área clínica, pero durante la carrera descubrió que sus intereses estaban más relacionados con las organizaciones, el trabajo en equipo y el liderazgo. “Me di cuenta de que necesitaba estar rodeada de personas. Necesito moverme, comunicar, trabajar en equipo y liderar. Ahí entendí que lo mío era recursos humanos”.
“Me di cuenta de que necesitaba estar rodeada de personas”.
Desde entonces, su carrera ha estado marcada por la disposición a conocer nuevos sectores y asumir desafíos distintos.
Su experiencia en minería, por ejemplo, le permitió incorporar una mirada de largo plazo y comprender la importancia de anticiparse a escenarios futuros. Su paso por el mundo de las startups, en tanto, fortaleció su capacidad de adaptación y resiliencia frente a contextos que pueden cambiar rápidamente. “Aprendí que cuando estás con el agua hasta el cuello, eso no significa que tu negocio fracasó, porque de un minuto a otro puedes volver a estar en la cúspide. Aprendes a convivir con distintas situaciones”.
También fue una oportunidad para involucrarse en áreas que estaban fuera de su especialidad, como ventas y customer experience. Esa experiencia amplió su mirada sobre las organizaciones y confirmó su interés por conectar estrategia, liderazgo y talento. “Todo está ligado desde las personas. No solamente desde las finanzas o desde el área comercial, sino desde cómo esa estrategia se lleva al talento”.
Después de vivir cuatro años en Brasil trabajando en una startup, Javiera decidió cerrar ese ciclo y regresar a Chile. Su intención inicial era tomarse un tiempo antes de iniciar una nueva etapa profesional.
Sin embargo, una conversación cambió esos planes. Una amiga que trabajaba en Walmart le comentó sobre una oportunidad que podía ser coherente con su experiencia. Aunque inicialmente dudó entre volver al mundo corporativo o mantener su período de descanso, decidió conocer el desafío y finalmente se incorporó a la compañía. El cambio significó también adaptarse nuevamente a una organización de gran escala.
Hoy forma parte de un equipo que acompaña la gestión de personas de Líder a nivel nacional, abordando materias relacionadas con relaciones laborales, talento, cultura, formación, beneficios, compensaciones y desarrollo organizacional.

Una parte importante de su trabajo consiste en conectar las necesidades del negocio con los equipos especialistas capaces de desarrollar las soluciones correspondientes. “No soy especialista en cada una de las áreas. Si detectamos que necesitamos mejorar un onboarding, una formación o crear un upskilling para un gerente de tienda, trabajo junto al área especialista para construir el programa que necesitamos”. Esa manera de entender su rol también ha reforzado una de sus principales conclusiones sobre liderazgo; no es necesario dominar técnicamente cada materia, pero sí saber escuchar, conectar capacidades y generar las condiciones para que otros puedan aportar.
Pasar de una startup a una organización de gran tamaño también significó aprender una nueva manera de movilizar proyectos. Mientras en organizaciones pequeñas muchas decisiones pueden ejecutarse con rapidez y autonomía, las estructuras más grandes requieren coordinación entre diferentes áreas y niveles de liderazgo.
Para Javiera, en esos contextos la comunicación se vuelve fundamental. Explicar por qué se toma una decisión, entregar contexto y lograr que los equipos comprendan hacia dónde se quiere avanzar permite construir confianza y facilitar los cambios.
“Como líder tienes que aprender a acompañar, comunicar y desarrollar a los equipos. Ellos te van a enseñar las cosas que saben y uno aprende muchísimo de ellos”.
En este proceso, también ha descubierto el valor de mantenerse cerca de las personas que viven diariamente la operación. Por eso, una de las actividades que más disfruta es visitar las tiendas y conversar directamente con los colaboradores. Es en esos espacios donde, señala, se vuelve más visible el impacto que puede tener la gestión de personas. Esa dimensión se hizo especialmente evidente durante situaciones de emergencia, cuando equipos de la compañía se movilizaron para apoyar a trabajadores afectados por las inundaciones que afectaron la cuarta región. Para Javiera, experiencias como esa recuerdan que detrás de las estructuras, procesos e indicadores existen personas y comunidades que también esperan sentirse acompañadas por las organizaciones de las que forman parte.


A lo largo de su trayectoria, Javiera ha desarrollado una visión del liderazgo basada en la comunicación, el conocimiento de los equipos y el aprendizaje permanente. Considera que un buen líder debe generar espacios para que las personas desarrollen curiosidad, descubran nuevas herramientas y puedan seguir creciendo. Esta capacidad cobra especial relevancia en un escenario laboral que está cambiando rápidamente como consecuencia de la tecnología y la inteligencia artificial. “La IA no es parte de la curiosidad. Hay que partir siendo curiosos con la IA, pero si no te subes te quedas fuera”.
Más que observar estos cambios únicamente desde la tecnología, plantea que el desafío está en preparar a las personas para adaptarse a ellos. Esa capacidad de adaptación es, de hecho, una de las habilidades que más valora. Su propia trayectoria, marcada por distintos sectores, países y culturas organizacionales, le ha demostrado que la experiencia acumulada es importante, pero también lo es mantener la disposición a aprender cosas nuevas.
Su experiencia como mentora y coach le ha permitido observar otro desafío frecuente entre los profesionales; aprender a comunicar aquello que pueden aportar.

Javiera señala que existen personas técnicamente muy preparadas que encuentran dificultades para avanzar profesionalmente porque no siempre logran transmitir sus capacidades, conversar sobre sus aspiraciones o visibilizar el valor que generan. Para ella, desarrollar esa habilidad no significa simplemente “venderse”, sino aprender a generar impacto en las conversaciones y construir relaciones profesionales basadas en la confianza. También implica atreverse a conversar con los líderes sobre nuevas responsabilidades, cambios de área o desafíos dentro de una misma organización.
En ese escenario, considera que la capacidad de adaptación puede ser tan relevante como los conocimientos técnicos. Por eso, su recomendación para quienes aspiran a ocupar posiciones de liderazgo es comprender que asumir una jefatura implica desarrollar un conjunto diferente de capacidades. “Ser el mejor especialista no necesariamente significa ser el mejor líder”.
“Ser el mejor especialista no necesariamente significa ser el mejor líder”.
Para ella, liderar es una responsabilidad en sí mismo. Significa escuchar, comunicar, acompañar y generar oportunidades para que otras personas también puedan desarrollarse.
Su paso por la Universidad del Desarrollo también ocupa un lugar importante en su trayectoria. Recuerda especialmente el sello de emprendimiento y liderazgo de su formación y las oportunidades que tuvo para conocer nuevas realidades. Durante sus años universitarios obtuvo una beca de intercambio que le permitió estudiar en España, experiencia que recuerda como uno de los hitos relevantes de esa etapa. “De todas maneras la UDD influyó mucho en mi carrera. Me dio muchas oportunidades. Me gané una beca de intercambio y me fui a España, algo que siempre voy a agradecer”.
Además de los conocimientos propios de la carrera, considera que la Universidad contribuyó al desarrollo de herramientas que luego se hicieron importantes en su vida profesional, como la capacidad de adaptarse, relacionarse con distintos entornos y construir una mirada propia sobre el liderazgo.

Su relación con la UDD se ha mantenido durante los años. Ha participado en distintas actividades y en 2025 recibió el Reconocimiento Trayectoria Alumni UDD. “Estaba en Brasil y decidí viajar. Fue demasiado lindo”, recuerda.
A futuro, también le gustaría mantener ese vínculo desde otro espacio, la docencia. “Me encantaría poder ser profesora y formar nuevas generaciones en la Universidad del Desarrollo.
En materia de formación, ha optado principalmente por cursos y experiencias acotadas que le permitan complementar la práctica profesional, entre ellas un programa realizado en Stanford. Más adelante, también se imagina explorando un camino independiente relacionado con la mentoría, el coaching y la consultoría. Por ahora, su foco continúa puesto en aprender desde su actual responsabilidad, trabajar junto a distintos equipos y aportar desde la gestión de personas.
Después de haber recorrido organizaciones, industrias y culturas muy diferentes, una de sus principales conclusiones es que el liderazgo no depende de tener todas las respuestas. Depende, más bien, de mantener la curiosidad, entender el contexto, adaptarse y reconocer el conocimiento que existe en quienes forman parte de un equipo. Porque, como ha aprendido a lo largo de su trayectoria, liderar no es saber más que los demás, sino ser capaz de crear las condiciones para que las personas puedan crecer y avanzar juntas.
Entrevista: Realizada por Periodista Verónica Cid Albornoz
Edición: Alumni UDD
Fotografías: Enviadas por la entrevistada – material de dirección Alumni UD